Lo mismo les ocurrió originalmente en 2011. Pero esta vez, la compañía es parte de un pleito antimonopolio sobre las limitaciones terminantes donde los usuarios pueden comprar aplicaciones del iOS. En concreto, el requisito es que todas las aplicaciones se compren a través de la App Store de la compañía de Cupertino. La demanda alega que al no permitir a los clientes comprar aplicaciones de servicios de terceros, Apple aprovecha y fija sus “propios” precios y que los clientes podrían demandar como resultado, según Bloomberg.

La defensa de Apple es que no está vendiendo directamente software a los consumidores, pero que su recorte del 30% del precio de una aplicación equivale a alquilar espacio en su tienda digital. 

La Corte de Apelaciones de los Estados Unidos piensa lo contrario. “La analogía de Apple no es convincente”, dijo. “En el caso que tenemos ante nosotros, los desarrolladores de aplicaciones para iPhone no tienen sus propias tiendas”.
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El abogado Mark Rifkin dice que mientras el caso no ha alcanzado el status de acción de clase, podría ampliar el alcance de la misma a cualquier persona que haya comprado aplicaciones para iPhone hasta el día de hoy. Todo lo cual podría costar a Apple un cargamento de dinero en efectivo.

Rifkin dice que si el tribunal se pone de acuerdo con los usuarios de que Apple debe permitir que la gente compre aplicaciones desde cualquier lugar que deseen, este es un movimiento que podría bajar el precio de las aplicaciones. Sin embargo, eso no tiene en cuenta que las tiendas de aplicaciones de terceros (y la gente con iPhones con el jailbreak) a menudo tienen que lidiar malware, o el riesgo de comprometer sus teléfonos y la seguridad de los mismos.

Actualmente, la demanda cubre las aplicaciones compradas entre 2007 y 2013“Cientos de millones” de dólares en daños por estimación de Bloomberg.